E-entrevista con Rodrigo Procknov (SP). "Cuando escuché a João Gilberto, le dije a mi maestro: - Yo quiero tocar así"

Rodrigo Procknov
BM - Buenas tardes Rodrigo, es un placer tenerte con nosotros para hablar de tu trayectoria musical, de tus proyectos en desarrollo y de tu pasión por la música. Para comenzar esta charla, queremos preguntarte  acerca del origen de tu pasión por la música, ¿cómo y cuándo comenzó todo?

RP - Mi pasión por la música, diría mi devoción, nació en mi infancia, en la ceremonia de los cultos religiosos protestantes, a los cuales mi madre frecuentaba y me llevaba. Tenía 2-3 años y cuando la orquesta de la iglesia comenzaba a tocar, ella cuenta que yo me levantaba de su regazo, abría bien los ojos y quedaba conmocionado. Incluso, mi madre me cuenta una anécdota muy divertida, en que cierta vez, fue a visitar el templo de una amiga y me llevó, pero, a diferencia de la iglesia que ella integraba, la de su compañera no tenía orquesta, entonces, yo me quedaba en su regazo esperando el momento en que comenzara a sonar la música; y como eso no sucedía yo me desesperaba y gritaba: “mamãe, a ota igueja", la de la música aleluya”.
En la escuela, siempre me destacaba en proyectos vinculados a la música, pero fue entre los 11 y 12 años que mi tía Marli, hermana de mi padre, me dio mi primera guitarra y comencé a tocar mis primeros acordes de “Capelinha de Melão” del folklore brasileño.

BM - Después de recibir el instrumento de regalo, cómo comenzaste a estudiar guitarra, ¿fue a través de clases particulares o de una institución?

RP - Comencé tomando clases en la escuela de la iglesia, a los 11 años, pero después de dos meses, ya tocando los clásicos del cancionero cristiano, percibí que tenía que buscar otros maestros, expandir mis horizontes. Fue cuando inicié clases particulares con mi primer maestro de guitarra, un muchacho del barrio, de apellido Gandhi, quien me introdujo en el mundo de la guitarra y de la música, de los exponentes de lo erudito y lo popular. De esa forma, conocí nombres como: Dilermando Reis, Baden Powell, André Segovia, Raphael Rabello, Milton Nascimento, Waldir Azevedo, Bach. Incluso, Gandhi tenía un método muy particular de despertarme el deseo de tocar ese referente que me presentaba cada clase. Yo estaba en una fase del pop rock, quería tocar músicas estructuralmente muy simples, entonces, él no me decía que eran musicalmente limitadas, me enseñaba a tocarlas. Sin embargo al final de la clase, colocaba un tema de algo más sofisticado, fue así que un día él puso el LP Chega de Saudade, de João Gilberto, y me pareció hermosa la música homónima al disco, me enloqueció la manera como João Gilberto tocaba la guitarra. Le dije a mi maestro: quiero tocar así, y él me contestó: "pero, no tienes que aprender esto, te gusta el rock, pop rock, en que difícilmente aparecen esos acordes, esa rítmica y hasta el propio instrumento". Quedé asombrado y le dije: no, quiero aprender eso, es hermoso, él toca "mucho", "OK Rodrigo", me dijo sonriendo... Aprendí, así, a tocar “Chega de Saudade” y “Corcovado”.
El film “Encruzilhada” también fue muy relevante para mi trayectoria de estudiante de guitarra, cuando lo vi a los 13 años, pude percibir la importancia del instrumento como solista. Entonces, ya apasionado por la guitarra de Dilermando Reis, el maestro me sugerió estudiar guitarra erudita, ya que en esa matriz la guitarra asume el lugar de solista. Entonces, pasé a estudiar guitarra erudita. Pienso, sin embargo, que lo que me hizo entrar y permanecer en la música fue la fuerte vena musical de mi madre que siempre escuchó mucha música en casa, una apasionada de Elis Regina, Elizeth Cardoso, Ray Charles, Chico Buarque, Elvis Presley, etc.

BM - Rodrigo, cuéntanos un poco sobre la guitarra en Brasil.

RP - Hablar sobre la guitarra en Brasil es un tema para toda una vida (risas), es lo que vengo haciendo, investigado hasta hoy y pienso que para siempre. La guitarra traspasa toda la música brasileña, fue muy bien asimilada por nuestra música. Fue considerada un instrumento de malandrines y hoy es protagonista en los conciertos de teatro, y también, marca una intensa presencia en las rodas de samba, de choro. Para mí, si hay actualmente lo que suelo llamar de una identidad brasileña de la guitarra, fue gracias a maestros como: Américo Jacomino, João Pernambuco, Garoto, Villa Lobos, Armando Neves, Dilermando Reis, entre otros.

BM - ¿Hablas de una forma de tocar la guitarra que caracterizaría un modo brasileño de la guitarra? ¿en qué consistiría?

RP - Lo que identificaría la guitarra brasileña, para mí, es la rítmica “swingada” y sincopada y una armonía muy sofisticada que marca una sonoridad peculiar del instrumento. La guitarra brasileña es muy densa, expresiva, porque se nutrió directamente de las raíces populares en el ritmo y en la armonía en la música erudita, configurando una “escuela” de guitarra que ya no es popular y tampoco erudita, sino otra cosa, es indefinible, “sin carácter”, para expresarme según Mário de Andrade, con su Macunaíma, lo que posibilitó y  ha posibilitado la guitarra de un Rabello, un Guinga, un Hélio Delmiro, un Marco Pereira, un Yamandú, que ha marcado este último una participación importante en la divulgación de la guitarra brasileña para el mundo.

BM - Rodrigo, destacaste el lugar de una guitarra brasileña, ahora bien ¿qué definiría la guitarra de Rodrigo Procknov?

RP - Difícil (risas), lo primero que me importa, yo no diría que me define como guitarrista, pues por más que pensemos en el arte parece que siempre hay algo que no entendemos, que nos escapa; es la búsqueda de un camino personal, verdadero, en lo que creo. Al tocar, al componer, no pienso en encuadrarme en la forma X o Y de hacer música, sino, simplemente, en tocar, en componer, y siempre de la forma más genuina posible para mí. Pero, puedo decir, sí, que ese camino personal, genuino, está marcado por un fuerte deseo de brasilidad, de explorar esa fuente amplia, distinta, inclasificable que es la cultura brasileña.

BM - ¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

RP - Estoy en estudio grabando un nuevo trabajo de relectura del cancionero cristiano, en un disco solista, cuyo objetivo es “abrasilerar” los clásicos de la música cristiana, estoy desarrollando un documental sobre guitarra, bajo la dirección de Chico Lobo, en un proyecto con el músico Quique Sinesi, tocando y estudiando (MUCHO) siempre.

BM - Rodrigo, boa tarde, é um prazer tê-lo conosco para falar de sua trajetória musical, de seus projetos em desenvolvimento e de sua paixão pela música. Dessa maneira, abrimos nossa conversa, perguntando-lhe acerca da origem de sua paixão pela música, como e quando começou tudo?

RP: A minha paixão pela música, eu diria a minha devoção, nasceu lá na minha infância, na cerimônia dos cultos religiosos protestantes, os quais minha mãe frequentava e me levava, eu tinha 2, 3 anos e quando a orquestra da igreja começava a tocar, diz ela que eu me levantava de seu colo, arregalava os olhos e era tomado por uma comoção. Inclusive, minha mãe me conta uma anedota muito divertida, em que certa vez, ela foi visitar o templo de uma amiga e me levou, mas, diferentemente da igreja que ela integrava, a de sua companheira não tinha uma orquestra, então, eu no colo da minha mãe, aflito esperando o momento da orquestra se apresentar para eu estalar os olhos e ouvir a música, no entanto,  isso não aconteceu o que me levou ao desespero e aos berros : “mamãe, a ota igueja, a da música aleluia”.
Na escola, eu sempre me destacava em projetos ligados à música, mas foi de 11 para 12 anos que a minha tia Marli, irmã de meu pai, me deu meu primeiro violão e comecei a tocar meus primeiros acordes de “Capelinha de Melão” do folclore brasileiro.

BM: Após você ganhar o instrumento de sua tia, como foi que você fez para estudar violão, foi através de aulas particulares, instituição?

RP: Comecei fazendo aulas na escolinha da igreja, aos 11 anos, mas após dois meses, já tocando os clássicos do cancioneiro cristão, percebi que tinha que procurar outros professores, expandir meus horizontes, foi assim que iniciei aulas particulares com meu primeiro professor de violão, um rapaz do bairro, de apelido Gandhi, quem me introduziu no mundo do violão e da música, dos expoentes do erudito e do popular.  Dessa forma, conheci nomes como: Dilermando Reis, Baden Powell, André Segovia, Raphael Rabello, Milton Nascimento, Waldir Azevedo, Bach. Inclusive, Gandhi tinha um método muito particular de me despertar o desejo de tocar esse referencial que me apresentava a cada aula, eu estava em uma fase do pop rock, queria tocar músicas estruturalmente muito simples, então, ele não dizia que eram musicalmente limitadas, ensinava-me a tocá-las, porém ao final da aula, colocava um tema de algo mais sofisticado, foi assim que um dia ele colocou o disco Chega de Saudade, de João Gilberto, e eu achei linda a música homônima ao disco, enlouqueceu-me a maneira como João Gilberto tocava o violão, disse ao meu professor: eu quero tocar assim, ao que ele me respondeu: mas, você não precisará aprender isso, você gosta de rock, pop rock, em que dificilmente aparecem esses acordes, essa rítmica e até o próprio instrumento, fiquei apavorado e lhe disse: não, eu quero aprender isso daí, é lindo, ele toca muito, ok... Rodrigo, disse-me sorrindo. Aprendi, assim, a tocar “Chega de saudade” e “Corcovado”.
O filme “Encruzilhada” também foi muito importante para a minha trajetória de estudante de violão, quando o assisti aos 13 anos, ficou-me perceptível a importância do instrumento como solista. Então, já apaixonado pelo violão de Dilermando Reis, o professor sugeriu-me estudar violão erudito, já que nessa matriz o violão assume o lugar de solo. Então, passei a estudar violão erudito. Creio, ainda, que o que me fez entrar e permanecer na música foi a forte veia musical da minha mãe que sempre ouviu muita música em casa, fã apaixonada de Elis Regina, Elizeth Cardoso, Ray Charles, Chico Buarque, Elvis Presley, etc.

BM: Rodrigo, fale-nos um pouco sobre o violão no Brasil.

RP: Falar sobre o violão no Brasil é tema para uma vida (risos), é o que tenho feito, pesquisado até hoje e creio que para sempre. O violão permeia toda a música brasileira, foi muito bem assimilado por nossa música. Já foi considerado instrumento de malandro e hoje é protagonista nos concertos de teatro, mas, também, marca intensa presença nas rodas de samba, de choro do Brasil afora. Para mim, se há no presente o que costumo chamar de uma identidade brasileira do violão, foi graças a mestres como: Américo Jacomino, João Pernambuco, Garoto, Villa Lobos, Armando Neves, Dilermando Reis, entre outros.

BM: Você menciona uma forma de tocar o violão que caracterizaria um modo brasileiro do violão, em que consistiria isso?

RP: O que identificaria o violão brasileiro, para mim, é a rítmica “swingada” e sincopada e uma harmonia muito sofisticada que marca uma sonoridade peculiar do instrumento. O violão brasileiro é muito denso, expressivo, porque se embebeu diretamente das raízes populares no ritmo e na harmonia na música erudita, configurando uma “escola” de violão que já não é popular e tampouco erudita, mas outra coisa, é indefinível, “sem caráter”, para me expressar segundo Mário de Andrade, com seu Macunaíma, o que possibilitou e  tem possibilitado o violão de  um Rabello, um   Guinga, um Hélio Delmiro, um Marco Pereira, um Yamandú que tem marcado este último uma participação importante na divulgação do violão brasileiro para o mundo.

BM: Rodrigo, você destacou o lugar de um violão brasileiro, o que definiria o violão de Rodrigo Procknov?

RP: Difícil (risos), a primeira coisa que me importa, eu não diria que me define como violonista, pois por mais que iluminemos a arte parece que esta sempre nos escapa, é a busca de um caminho pessoal, verdadeiro, em que acredito. Ao tocar, ao compor, eu não penso em me enquadrar na forma X ou Y de fazer música, mas, simplesmente, em tocar, em compor, e sempre da forma mais genuína possível para mim. Mas, posso dizer, sim, que esse caminho pessoal, genuíno, é marcado por um forte desejo de brasilidade, de explorar essa fonte ampla, diversa, inclassificável que é a cultura brasileira.

BM: Em quais projetos você está trabalhando atualmente?

RP: Estou em estúdio gravando um novo trabalho de releitura do cancioneiro cristão, em um disco solo, cujo objetivo é “abrasileirar” esses clássicos da música cristã, estou desenvolvendo um documentário sobre violão, sob a direção de Chico Lobo, em um projeto com o músico Quique Sinesi, tocando e estudando (MUITO) sempre. 


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Sonia Mella

Soy una apasionada de la música brasileña y del idioma portugués y quiero transmitir todo lo aprendido, a través de mis blogs: Brasil es Música y Traducciones de Portugués.